La lucha del pueblo en general y particularmente de los peronistas, había dado sus frutos, aunque en forma tramposa los militares en el poder habían accedido a la salida institucional a través del voto.
La estrategia de los entonces gobernantes, para confundir y desviar la voluntas política del pueblo, fue proscribir al Gral. Perón para participar como candidato en aquellas anunciadas elecciones, considerando ingenuamente los ideólogos del Gobierno, que el pueblo sería tan ignorante que al no ver a Perón entre los candidatos, habrían de votar a los otros postulantes que ellos armaron apresuradamente con la complicidad de muchos que aún hoy se rajan las vestiduras como defensores de la democracia y sus instituciones; con la finalidad de procurar captar ese electorado que suponìan confundido.
El 11 de Marzo de 1973 el pueblo argentino dio una muestra soberana de su cultura y definición política, ya que lejos de caer en las trampas y amasamientos urdido por sus enemigos, supo mantener masivamente al candidato que el Gral. Perón eligiera, como paso previo ala verdadera y genuina regularización institucional del país, que se diera el 23 de Septiembre del mismo año, cuando la ciudadanía, sin trampas y acomodos, pudo expresarse en las urnas, y consagrar al Gral. Perón como Presidente Constitucional de los argentinos por tercera vez.
Por eso aquella fecha de marzo de 1973 evoca una gesta popular de enorme trascendencia, que a veces los acontecimientos postergan en su verdadera dimensión.
Por lo tanto es grato recordar y recordarnos esas jornadas de autentico civismo y demostración genuina de la identificación del pueblo con el conductor político más grande de la historia de los argentinos.