UNA CARICIA AL ALMA
Cuando tengas que arrancarte alguna espina que el contacto con la tierra te haya impuesto en la piel del alma, refléjate en los colores incesantes de las flores de alegría que mi amistad te ha ofrecido... Cuando tengas que arrastrar alguna piedra del camino a recorrer, detente a contar los kilómetros seguros en que hemos transitado juntos. Cuando tengas que sanar algún momento de tristeza, medita en las horas de deleite y esperanza que te alimentan todos los días. Cuando tengas que atravesar alguna dificultad del mundo, suma las bendiciones que ya posees y sentirás el corazón bautizado en el océano de la bondad de Dios. No pierdas tu fe entre las sombras del mundo. Cree y trabaja, porque todo pasa y se renueva en la tierra. Algunos días, es posible que la tempestad te amargue, o el corazón te atormente, o un ideal te aguijonee con la aflicción, pero ten fe, y avanza siempre, sigue adelante y ten siempre tu alma de pie. Vive plenamente el presente y disfruta de todo el camino, pues la meta no está al final del mismo, sino en cada paso que das. Tu felicidad depende de vos mismo; fluye desde adentro y puedes ser feliz en cualquier parte y a toda edad. Absorbe cada momento de tu vida, con la pasión con que se vive algo que se tiene sólo por una vez. Habrá quienes no te entiendan, no necesitas que todo el mundo te apoye. Es más, precisas gente que te critique y te dé la espalda; de esa manera podrás moldear tu flexibilidad, tu humor y tu fortaleza. Recuerda que tu felicidad nace de adentro, que no puedes ni debes depender de las circunstancias, porque éstas son cambiantes. Acepta el desafío de vivir plenamente en tiempos turbulentos. Y si no hay una puerta de salida en la situación en que te encuentres, entonces... ¡Rompe la pared y sigue adelante! Tú eres la persona que más amas, y en ese contexto de amor y respeto toma la firme decisión de jamás darte por vencido... Graciela de Alegrett
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